miércoles, 28 de enero de 2009

Una historia de amor

Hola Mi Amor,
Que fácil resulta decir “Mi Amor”. Y sin embargo cuanto significan esas dos palabras. Amor de ayer, amor de hoy, amor de todos los tiempos. Miro al cielo y no deja de sorprenderme tanta belleza. Pensar que mas de una vez habré mirado esas estrellas, con ojos suplicantes, pidiéndoles por ese ser que en algún lugar estaría esperándome.
La brisa suave me susurra al oído, aquellas tus primeras palabras. El corazón late con más fuerza, y el pecho se estruja ante tanta emoción. Que maravilloso encuentro, aquel día, en que lo único que quería era chocar mis labios contra los tuyos y dejar que ese fuego interno nos encendiera de pasión a los dos.
Tus manos fuertes y robustas y tus brazos firmes me arrullaron contra tu pecho, cortándome el aire, con los suspiros a flor de piel. Y aquella mirada fugaz, capaz de despertar devoción y admiración, enloquecieron mi corazón.
Me dejé llevar y sentí que el amor ya instalado estaba. Como si hubiese sido un acto de magia, pasé de ser una mujer solitaria, a una mujer amada. El tiempo dejó de importarme, y los sueños fueron solo eso, sueños. Mi nueva realidad me extasiaba. Me había convertido en una mujer enamorada, y tenía a mi amor frente a mis virtudes, disfrutando de mis afectos, de mis caricias y mis mimos.
Era feliz. Soy feliz. Ya nada me importa. Encontré mi parte ausente y se que con esta unión viajaremos juntos al espacio sideral. Ese lugar donde las almas se unen para no desvincularse nunca jamás. Y ser, solo ser, uno fundido en el otro, un amor único. El nuestro.

No hay comentarios: